Hay lugares bonitos. Y luego están los lugares que te miran de vuelta.
Capilla del Monte, en Córdoba (Argentina), es de esos sitios donde el paisaje no solo se contempla: te ordena por dentro. No es casualidad que, desde hace décadas, se haya convertido en un imán para buscadores, curiosos, investigadores y personas que sienten que el fenómeno OVNI —o, si prefieres el término moderno, los UAP— no es solo “algo en el cielo”, sino una conversación pendiente sobre quiénes somos.
Y sí: Capilla del Monte también es turismo. Pero no el turismo de “hacerse la foto y salir corriendo”. Aquí el viaje suele ser con intención, porque entre cerros, ríos y cuarzo, mucha gente viene a hacerse una pregunta sencilla y brutal:
“¿Y si la realidad es más grande de lo que me contaron?”
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El “ingrediente secreto”: Naturaleza extrema y una atmósfera extraña.
Capilla del Monte está al pie del Cerro Uritorco, una montaña que se hizo famosa por los relatos de luces, avistamientos y experiencias inusuales. Pero antes de hablar del mito, hay que hablar de lo obvio:
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Sierra, cielo limpio y noches enormes
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Ríos y quebradas que te bajan el ruido mental
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Formaciones minerales y geología singular en toda la zona, con presencia de cuarzos y formaciones rocosas muy características (por ejemplo, el entorno de Los Terrones y áreas cercanas)
Cuando un lugar tiene una naturaleza potente, pasan dos cosas:
Tu cuerpo se regula (duermes distinto, respiras distinto, piensas distinto) y tu percepción se afina.
Y ahí empieza el “caldo de cultivo” perfecto para el contactismo: menos interferencias internas, más escucha.
El punto de inflexión: la Huella del Pajarillo y el nacimiento del “Capilla del Monte OVNI”.
En la historia contemporánea de Capilla del Monte hay un antes y un después muy claro: enero de 1986.
La noche del 9 de enero de 1986 se reportó un avistamiento en la zona de la Sierra del Pajarillo y, al día siguiente, apareció una gran marca/huella de vegetación quemada, que se volvió famosa como “La Huella del Pajarillo” (se citan dimensiones aproximadas de 70 x 120 metros en relatos periodísticos). Aquello disparó un interés masivo, y con el tiempo se convirtió en un símbolo del imaginario ufológico local.
¿Prueba definitiva? No.
¿Un evento culturalmente decisivo? Totalmente.
Porque, desde ahí, Capilla del Monte deja de ser solo un pueblo serrano con encanto para transformarse en algo más raro y magnético: un escenario donde lo insólito tiene permiso para existir.
Cómo se convirtió en un destino turístico “de otro mundo” sin perder el alma.
Lo interesante no es solo que existan historias. Lo interesante es cómo el pueblo las integró.
En Capilla del Monte, lo ufológico no se escondió bajo la alfombra: se convirtió en identidad. Con el tiempo aparecieron espacios, narrativas, comercios temáticos y propuestas que dialogan con lo misterioso… y el destino empezó a atraer perfiles muy concretos: gente que busca espiritualidad, experiencias liminales, preguntas grandes.
De hecho, investigaciones académicas sobre el fenómeno local describen cómo, desde la década de 1980, el turismo “convencional” se fue mezclando con experiencias vinculadas a lo espiritual, esotérico y fantástico, consolidando un estilo propio de destino.
Y aquí viene la clave: Capilla del Monte no solo vende una historia. Ofrece un clima.
Un “sí, aquí se puede hablar de esto sin que te miren raro”.
ERKS, portales y el lenguaje simbólico del contactismo
Si te interesa el contactismo, seguramente te suena ERKS: una idea de “ciudad intraterrena” o presencia no ordinaria asociada al área del Uritorco, muy presente en la cosmología contactista. Incluso en trabajos académicos se recoge ERKS como parte del imaginario y se menciona su expansión simbólica dentro de estas prácticas.
Ahora bien —y aquí nos ponemos finos y humanos—:
Lo más valioso del contactismo no es el decorado. Es lo que te provoca por dentro.
Porque, al final, “portal” también puede significar:
un cambio de percepción,
un despertar de sensibilidad,
una reconciliación contigo,
una decisión que por fin tomas,
una certeza íntima que no te cabe en la lógica de siempre.
Desde una perspectiva humanista y espiritual, Capilla del Monte se vuelve especial porque te invita a vivir el misterio sin fanatismo y sin cinismo: con curiosidad adulta.
Los “lugares de poder”: cuando el paisaje se vuelve maestro
Hay destinos que te entretienen. Capilla del Monte te entrena.
En la zona (y dentro de la experiencia que hemos diseñado) aparecen enclaves que funcionan como verdaderos catalizadores internos:
Cerro Uritorco (y su base): el epicentro simbólico y energético del lugar, asociado tanto a caminatas conscientes como a prácticas de conexión.
Río Calabalumba: agua, silencio y cuerpo presente (porque el agua te aterriza).
Los Terrones: un santuario natural de piedra y cielo, con una estética casi “de otro planeta” (y además, con interés geológico real).
Grutas de Ongamira: memoria ancestral, cuevas, historia comechingona y ese punto exacto donde “lo antiguo” se siente en la piel.
Quebrada de la Luna y otros enclaves de salida nocturna: lugares donde el cielo deja de ser un techo y se convierte en conversación.
Cuando unes esto con prácticas adecuadas (respiración, coherencia corazón-mente, meditaciones, caminatas conscientes), lo que era “un sitio bonito” se convierte en algo más serio: un laboratorio de conciencia.
Pero, ¿por qué Capilla del Monte es tan especial para el contactismo? Porque junta 5 cosas difíciles de encontrar en el mismo lugar:
Paisaje que eleva (naturaleza poderosa + noches abiertas).
Historia viva del fenómeno (con hitos culturales como la Huella del Pajarillo).
Cultura local que lo integra, en vez de reprimirlo (y eso atrae comunidad).
Lenguaje espiritual disponible (ERKS, símbolos, tradición esotérica, búsquedas).
Tu propio momento vital: porque, seamos sinceros, uno no llega aquí por casualidad.
Capilla del Monte no “te convence”.
Capilla del Monte te llama.
Y si respondes, pasan cosas. A veces sutiles. A veces enormes.
Y ahora viene lo importante: Vivirlo como una aventura interior
Hablar de Capilla del Monte es hablar de luces en el cielo, de relatos, de símbolos y de lugares de poder.
Pero quedarse ahí es solo mirar la superficie.
Lo verdaderamente transformador no siempre ocurre fuera.
A veces sucede en el silencio de una caminata, en una noche mirando las estrellas sin buscar nada concreto, o en ese instante en el que algo dentro de ti se ordena sin necesidad de explicaciones.
El contactismo, vivido desde una mirada humanista y consciente, no trata tanto de quién está ahí fuera, sino de quién eres tú cuando te permites escuchar de verdad.
Escuchar el cuerpo.
Escuchar la intuición.
Escuchar preguntas que llevaban tiempo esperando espacio.
Capilla del Monte no te da respuestas cerradas.
Te ofrece un contexto, un paisaje y una energía que amplifican lo que ya está en ti. Y eso, para muchas personas, es el inicio de un cambio real: una decisión, una comprensión, una reconciliación interna o simplemente una forma distinta de estar en el mundo.
Porque hay viajes que se hacen con los pies…
y otros que se hacen con el alma despierta.
Y tú, ¿que opinas?
Si sientes que este lugar te llama —no desde la curiosidad, sino desde algo más profundo—, el Viaje iniciático Ser el Nuevo Ser es una oportunidad para experimentarlo con sentido, acompañado y con intención.
Un viaje para quienes entienden el contactismo como una experiencia de conciencia, una aventura interior y una forma distinta de mirar la realidad.
Del 30 de marzo al 5 de abril de 2026 · Capilla del Monte (Argentina)
Grupo reducido · Lugares de poder · Prácticas de conexión y presencia
¿Te animas a vivir con nosotros la experiencia?